La Eva Mitocondrial
Dice el Génesis que nuestra primera madre era Eva y ahora resulta que los genetistas le han dado la razón, todos procedemos de una primera hembra (no necesariamente humana) que vivió en Africa hace unos 150.000 años. Y lo saben porque se puede rastrear de hija a madre este material genético al que además se le puede poner “tiempo” a partir de las mutaciones encontradas. Asi se ha sabido que toda la población mundial podría haber partido de un ancestro común al que llamamos la Eva mitocondrial.
Del mismo modo que se puede rastrear los linajes matrilineales a través del material genetico mitocondrial podemos tambien rastrear los linajes patrilineales a través del cromosoma Y .Ya se ha hecho y ha dado un resultado asombroso:
Nuestro primer padre, “Adán” no convivió con Eva y por tanto no procedemos de esa pareja, porque Adan vivió hace sólo 75000 años.
La pregunta que nos viene a la cabeza entonces es ésta ¿Con quién se reprodujeron las hembras durante esos 75000 años?
La primera posibilidad es que esas hembras no se reprodujeran sexualmente algo improbable en un vivíparo protohominido y la segunda posibilidad es que el compañero de la Eva mitocondrial aún siendo un macho no fuera exactamente humano, es decir no hubiera alcanzado el grado genético evolutivo del Sapiens al menos en lo que respecta al cromosma Y. Lo que viene a decir que la hembra prehumana ancestral ya había alcanzado hace 150.000 años una madurez genética similar a las de las mujeres actuales (Sapiens) mientras que los machos tardarían aun otros 75000 años en “inventar” un cromosoma Y diferenciado morfologicamente del X.
Los machos humanos, son pues bastante recientes si los comparamos con nuestras hembras antecesoras. Al parecer los machos (tal y como los conocemos hoy) comenzaron a existir a partir de ese invento de un cromosoma sexual, el cromosma Y que evolucionó a partir de un cromosoma X. El Génesis se equivocó en eso: Eva no procede de una costilla de Adán sino que es Adán el que procede de una costilla de Eva. Adán es una diferenciación inventada para una mejor recombinación y un mejor barajado del material genético: el macho es una hembra plus. Una hembra plus que es además muy vulnerable porque ese pequeño cromosoma Y que contiene precisamente los genes que regulan el crecimiento testicular y que determina el sexo del feto parece que puede estar en extinción según cuenta Brian Sykes en su teoria del cromosoma extrapolado y de las siete Evas mitocondriales.
Lo que es seguro si seguimos el rastro de los mitos es que los linajes matrilineales y el culto por las deidades femeninas es miles de años más antigua que el invento del patriarcado y de los dioses masculinos y si hacemos caso de lo que nos cuentan los mitos junto con lo que sabemos de genética podemos comenzar a plantearnos si la evolución no habrá diseñado para el futuro una forma alternativa de reproducción que se encuentra en estos momentos latente pero presta a activarse en cuando haga falta. Una reproducción que eluda ese “engendro lateral” que es el macho para la reproducción. Se trataria de una reproducción que evidentemente tendría algunas desventajas sobre la conocida: su principal desventaja sería la no recombinación genética y por tanto la disminución de la diversidad, el aumento de las enfermedades hereditarias y la disminución drástica de la población.
¿Pero sería esto una desventaja? ¿No habrá sucedido ya? (Vease la teoria de la catástrofe de Toba) ¿Puede tratarse de una estrategia evolutiva de regulación poblacional? ¿Podría la mujer reproducirse clónicamente a sí misma y dejar de “producir” machos?
O dicho de otra forma: ¿Podrá la evolución prescindir de los hombres?
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