Escrito por: Xiket29 Ago 2008GeneralComments off85 veces visto
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Esta entrada va dedicada especialmente al webmaster (satélite volador y gran persona a la que quiero un montón) … y es que, una vez que se pasa una edad, no se vuelve a recuperar. La vida tiene un pasado, pero también un futuro. Y cada año, sin darnos apenas cuenta, y durante un solo día, se une ese pasado con ese futuro.
En este video podemos observar las distintas formas artísticas de soplar una vela. Un ejemplo claro son el apagado con flequillo y el apagado modalidad trenza, que serán incluidos en los próximos juegos olímpicos. De ahí hay variantes en las que incluso, algunos intrusos intentan sabotear la acción al soplante. Permaneced atentos, y practicad para cuando os toque soplar.
Nota para el Webmaster: Disfruta y aprovecha, que las nuevas décadas duelen más. Lo se por experiencia. xD. FELICITATS TT!!!
Además de pulverizar tres récords del mundo en unas Olimpiadas, el jamaicano Usain Bolt también ha puesto patas arriba todos los modelos matemáticos de predicción elaborados hasta la fecha. Lo que veis bajo estas líneas, por ejemplo, es uno de los gráficos con las predicciones de la prueba de 100 metros lisos hasta el año 2100, una curva de evolución descendente que venía cumpliéndose de forma escrupulosa hasta el momento.
Sin embargo, tal y como publica Wired, el atleta jamaicano se ha adelantado a la predicción en veinte años y ha alcanzado la marca de 9,69 segundos que los matemáticos habían previsto para el año 2030.
Para elaborar estas tablas, los científicos proyectan la evolución de las distintas marcas en función de las estadísticas de los últimos 100 años y establecen un patrón que tiene en cuenta factores fisiológicos y límites biomecánicos. Pero, ¿es esto suficiente para predecir con garantías la capacidad del ser humano para superarse?
Algunos expertos se aventuran a hablar de un futuro en el que no existirán récords del mundo que batir y recuerdan que en algunas disciplinas, como el salto de longitud, el récord lleva años sin moverse. Otros, por el contrario, consideran que estos intentos de predicción matemática parten de una base errónea, como es suponer que el patrón de lo sucedido hasta ahora debe repetirse sin alteraciones.
En la prueba de los 100 metros, por ejemplo, la mayoría de los modelos coinciden en situar el límite del ser humano en el entorno de los 9,2 y 9,4 segundos, pero nunca por debajo de los 9. ¿Correrá algún día un ser humano por debajo de este tiempo? La aparición de fenómenos como el de Usain Bolt o Michael Phelps ponen de manifiesto que cualquier intento de poner límites a la capacidad humana resulta, a la larga, un poco ingenuo.
¡Oh Italia, bella Italia! belle macchine, belle spiaggie, belle donne, buon calcio, buon mangiare, belle cittá… E anche belle monache!? Según leo en elPais las aspirantes (novicias o profesas entre 18 y 40 años) debían enviar su foto a antonio.rungi@tin.it para que este teólogo reciclado las fuese publicando en una página web que invitaría a la votación de los internautas. El proceso debía acabar con la proclamación de la monja más guapa de Italia.
¿Las razones del concurso? “Las monjas son ante todo mujeres y la belleza es un don de Dios”.
“¿Creen que todas las monjas son viejas y tristes? Ese ya no es el caso”
“Este concurso servirá para demostrar que no sólo existe la belleza que vemos en la televisión, sino que existe un encanto más discreto”.
Como sabemos, existe una curiosa coincidencia entre los diversos idiomas en los nombres con que se refieren a los progenitores, especialmente en la jerga infantil o registro familiar. Dada, papa, mama
Live Science publica los resultados de un estudio efectuado en 44 recién nacidos expuestos durante 22 minutos a la audición de una serie de palabras, que demuestra que existe una respuesta cerebral a términos con esquemas silábicos repetitivos. Tal actividad cerebral registrada en bebés ante este tipo de estímulo auditivo no se produce cuando se les somete a la audición de palabras que no contienen ninguna repetición. El cerebro infantil responde a mubaba pero no a mubage
Ello explicaría que otros términos del ámbito familiar también se ajustasen a este patrón repetitivo, que resulta reconocible y empático para el bebé. Por ejemplo, tata (abuelo) en húngaro.