El restaurante que es bueno para la polla
En el restaurante Guolizhuang, en Pekín, son especialistas en aplicar a la comida los beneficios médicos de
los penes animales. En efecto, al contrario que en Occidente, en donde nos solemos parar en las criadillas, los chefs de Guolizhuang recopilan más de 30 penes de animales distintos para componer sus platos. Y para los clientes exigentes también tienen ciertos falos fuera del menú.
Las mujeres que se sientan a sus mesas son legión, pues la medicina china dice que la ingesta de esta parte del animal es muy buena para la piel. Para los hombres comerse un buen rabo de toro, de yak o de caballo es mano de santo para aumentar su libido.
“Los chinos comen cualquier cosa con cuatro patas, menos las mesas; también comen cualquier cosa que vuele, excepto aviones”, dice un cliente del local. Y así debe ser, pues este “rabo de burro sobre lecho de lechuguitas y papas arrugás” no se lo salta un gitano con pértiga. También habría que probar esta “verbena de carajos de buey y perro”; dicen que la textura y el sabor de los miembros caninos es muy parecido al calamar. Y que decir de la “Verga de Yak servida con dragón”, que de lo grande que es podría alimentar a una comunión.
Aunque si invitan, yo optaría por el plato de la casa, el “Henry’s whip” (o latiguillos de Henry) que son pichas de cordero cubiertas de mayonesa y queso dulce sobre lecho vegetal.


































