Una patente con olor a pedo
Alguien sin pudor alguno, se le ocurrió que la mejor manera para evitar colas en el supermercado,
o ser el primero en recoger la maleta en el aeropuerto era desprender un hedor fétido de su propio cuerpo.
Se puso a darle vueltas a la cabeza y patentó un sistema, con el cual desprender un olor a pedo.
Como consecuencia tendrás el éxito esperado, al no ser que la gente que te rodee sea muy cerda.
En ese caso el invento en cuestión no tiene utilidad.


































