Jubilado de 82 años acumula 13 títulos universitarios
“Cuanto más sabe uno, más ve lo que le falta por saber”. Con esta máxima, José Luis Iborte se ha convertido en el español con más títulos universitarios en la historia de su país. A sus 82 años, este abogado jubilado acumula nada menos que 13 graduados en diversas carreras, amén de tres doctorados cum laude.
La primera licenciatura que obtuvo fue la de Derecho. Eso fue en 1946, a los 19 años. “Me obligó mi padre, pero mi vocación siempre han sido las humanidades”, declaró Iborte al diario “El Mundo” de hoy. Le siguieron títulos en Filosofía, Ciencias Económicas y Empresariales, Letras, Geografía e Historia, Historia del Arte, Filología inglesa, francesa, alemana, española, hebrea y clásica. Iborte, oriundo de Barbastro, incluso se atrevió con Medicina y Cirugía, carrera en la que obtuvo el graduado en 1999, a los 73 años y ya sin grandes posibilidades de ejercer. Cuenta que se trató de un desafío personal que surgió cuando trabajaba como abogado en un hospital de Bilbao, labor que le hizo familiarizarse con las enfermedades y la anatomía humana.
“Un día me atreví a opinar sobre un diagnóstico delante de un médico y éste me dijo: ‘Hablarás de medicina conmigo cuando tengas el título’”. Aceptó el reto y tres años y medio después, relata, envió una fotocopia dedicada del título a casa del galeno en Navidad. “A veces los enemigos te enseñan, suponen un incentivo para conseguir algo”, declaró en su día. Su más reciente éxito estudiantil lo logró el pasado 25 de marzo, al examinarse de Literatura Universal, la asignatura que le faltaba para graduarse en Humanidades.
“Desde pequeño he tenido adicción a la lectura, me interesaba la historia, las lenguas, el origen de nuestra cultura”, contó en alguna ocasión. Nadie se atrevería a contradecirle, teniendo además en cuenta que su biblioteca personal consta de unos 9.000 libros. Además, cuenta que rara vez ha dormido más de cuatro horas al día. Su afán por el saber quizás también le ayude a sobrellevar las desgracias personales: en 2004 murió su único hijo, dos años después su esposa. Desde entonces, dice, se siente abatido. Su experiencia universitaria también le ha permitido opinar sobre el sistema educativo, al que no da buenas notas. “La técnica se ha impuesto a la formación, ya no hay creadores”, criticó después de graduarse en medicina. En sus palabras, la política y la economía están por encima del formador, que a veces se convierte, más bien, en deformador.
Tampoco es Iborte muy amigo de lo que difunden los medios de comunicación. “Hoy día sólo interesan tres cosas: las drogas, el sexo y el fútbol. Yo, antes de oír necedades, prefiero sentarme en mi biblioteca y charlar con Garcilaso de la Vega o García Lorca”, manifestó en una ocasión.Pero Iborte también tiene clara otra cosa: “Me moriré con la desgracia de lo que me queda por aprender”.



































