En el año 1934 se filmó la película “Tarzán y su compañera”, dirigida por Cedric Gibbons que decidió incluir una simpática escena con su compañera nadando desnudos en el lago. La escena fue finalmente censurada, debido a las quejas de grupos religiosos y de madres indignadas por la inmoralidad de las imágenes, y nunca se emitió hasta años más tarde.
La que aparece nadando no es la actriz Maureen O’ Sullivan que interpretaba a Jane, sino la nadadora olimpica Josephine McKim, y es que ya se sabe que la doble moral yanqui está siempre presente en todo lo que tocan, prefieren una guerra o un tanque antes que una teta.
Aunque parezca mentira, es un tatuaje. Este personaje es fan de Chuck Norris y sus patadas giratorias a la velocidad de la luz. Este gilipollas, por llamarle de alguna forma, quería tener permanentemente en su cara los efectos de una caricia de Chuck.
Navegando por internet, no me preguntéis que estaba buscando, me encuentro con una web que cuanto menos es sorprendente e/o insólita, ya que te ofrecen alquilar un dildo (o varios). ¿Sorprendidos?
Pues una empresa los alquila por el módico precio de 19 dolares al mes. Ellos cuando los reciben los limpian profundamente, pero también se pueden usar con condón. En caso de gustarle el dildo, siempre puede comprarlo pagando un extra. Ah!!! puedes elegir entre más de 1000 juguetes sexuales.
Si antes de tomar una decisión, de emitir un juicio, de hacer una promesa, nos tomáramos unos minutos para reflexionar acerca de lo que vamos a hacer, seguramente las cosas marcharían mejor. Porque cuando prometemos algo, es necesario tener la certeza de que vamos a poderlo cumplir.
Cuando opinemos sobre alguna cosa, que nuestra opinión refleje algo acerca de lo cual estemos convencidos. Nuestras opiniones son nuestro reflejo. Y cuando tomemos una decisión, que esta sea lo más acertada posible y que nunca lastime a los demás.
La gente valora las personas estables, con carácter parejo, y con patrones de conducta definidos, y se desconcierta ante quien hoy los acaricia y mañana los golpea. Pero creo que las relaciones humanas serían mucho más armoniosas si todos respetáramos la siguiente premisa: No actuar frente a los demás como no nos gustaría que actuaran con nosotros mismos.
Si antes de expresarnos, de una u otra forma, nos pusiéramos en el lugar del otro y evaluáramos cómo nos sentiríamos si fuéramos los verdaderos receptores, con toda seguridad no existirían los insultos, las palabras hirientes, los gestos despectivos, lo malos rollos…
¿Por qué no ponemos en práctica esos cinco minutos de reflexión?… Vamos… anímate !!!
Según el Diccionario de modismos, de Ramón Caballero, esta expresión significa “concretar, determinar, acertar, sintetizar, por lo común con daño o contrariedad para alguno”. La adición del punto sobre la i minúscula data del siglo XVI. El folclorista Joaquín Bastús comenta que “cuando se adaptaron los caracteres góticos era fácil que dos ii se confundieran algunas veces con una u, y para evitar confusión se introdujo la costumbre de poner encima unas tildes, acentos o virgulillas, y este uso se extendió hasta la i sencilla”. Estos acentos o virgulillas pasaron a ser puntos sencillos a principios del siglo XVI, “y este cambio adaptado por algunos copistas, parecía quisquilloso a algunos otros, y de ahí vino la locución de poner puntos sobre las íes”.
Atentos a esta web que es todo lujo, puede encontrar a cualquier persona que quieras a través del GPS del satélite. Sólo hay que introducir el número de teléfono móvil y rápidamente mostrara la imagen de la zona en donde está, tiene poca calidad la imagen, pero parece bastante interesante.