Descubren una compleja calculadora griega de hace más de 2.000 años



El Mecanismo de Antioquía, rescatado del fondo del mar, permitía predecir eclipses con gran precisión

La civilización griega no sólo puso las bases de la filosofía, la democracia y el teatro. La alta tecnología fue otro de sus más desconocidos logros, como acaba de desvelar un equipo internacional de investigadores. Tras un siglo de conjeturas, se han descubierto las funciones de una sofisticada calculadora astronómica fabricada hace más de 2.100 años por los antiguos griegos. Tan impresionante es la precisión del artefacto que, según los expertos, el ser humano tardó 1.000 años en volver a fabricar algo parecido, después de que esta joya desapareciera en el fondo del mar.

La misteriosa calculadora de la era de Aristóteles era capaz de seguir los movimientos de la Luna y del Sol a través del Zodíaco, podía predecir eclipses y recreaba la órbita en forma de elipse del satélite terrestre, razón por la cual algunos creen que fue el instrumento que desarrolló y utilizó el famoso Hiparcos de Rodhas (160 - 125 a.C.) -uno de los cuatro grandes astrónomos alejandrinos- para definir la ruta lunar. Incluso se cree que pudo servir para predecir las posiciones de algunos o todos los planetas del Sistema Solar.

Los resultados de la investigación, indican que el conocido como Mecanismo de Antioquía fue construido entre los años 150-100 a.C. Pero, hacia el año 80 a.C. era trasladado desde Rodas en un barco que se hundió.

El artilugio permaneció en las profundidades del Mediterráneo hasta que, a principios del siglo XX, unos arqueólogos marinos encontraron los restos del naufragio cerca de la isla de Antioquía. Aparecieron en total 30 engranajes redondos de bronce carcomidos por el paso del tiempo, pero que conservaban aún unas extrañas incripciones que los relacionaban con la astronomía. Desde entonces, muchos científicos han tratado de averiguar cómo funcionaba. Fue Derek De Solla Price, en los años 60, quien más se aproximó a la realidad, si bien se limitó a señalar que era un calendario astronómico.

Ahora, el equipo dirigido por Mike Edmunds, de la Universidad de Cardiff (Gran Bretaña), utilizando la tecnología más moderna -rayos x en tres dimensiones con las tomografías computerizadas e imágenes en alta resolución-, ha logrado leer el doble de incripciones griegas que Price, que han desvelado la gran sofisticación del ancestral aparato.

De los trabajos de Edmunds, se desprende que esta calculadora milenaria permitía conocer la información celeste, y a la vez, el calendario solar y lunar por el cual se guiaban las cosechas y se fijaban las fiestas . En los engranajes dentados de la parte delantera estaban la graduación del Zodíaco y el calendario solar y los indicadores del Sol y la Luna, con todas sus fases. Y la parte posterior indicaba dos ciclos astronómicos: el Calípico (que equivale a 940 ciclos lunares o 76 años) y el Saros (223 ciclos lunares y unos 18 años). El primero mejoraba la relación entre meses lunares y años solares y el segundo servía para predecir eclipses de ambos astros.

Sus últimas reconstrucciones virtuales aseguran que, en total, debía tener 37 engranajes redondos, de los que se han localizado 30. Price defendió que eran 32 y algunos científicos no descartan que pueda haber nuevas hipótesis en el futuro. En este trabajo afirman también que tenía piezas de madera e incluso han descubierto referencias geográficas, entre las que se mencionan a Pharos y España, que podrían hacer referencia a eclipses solares ocurridos sólo en estas áreas. Estos datos, quizás, fueron añadiéndose al aparato durante su utilización por los astrónomos. Lo cierto es que, pese a parecer un reloj antiguo, los expertos aseguran que revela el extraordinario potencial tecnológico de la Grecia Antigua que se perdió con la llegada del Imperio Romano.

… Extracto de noticia publicada en suplemento Ciencia del periódico "El Mundo"


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