Archivos del 19 Enero 2008

Las suecas defienden el «top less» o como dicen ellas el «Bara Bröst» en las piscinas

Esto si que es una noticia interesante, y es que una liga de mujeres suecas quieren reivindicar su derecho a poder bañarse en las piscinas públicas haciendo "top less".

El origen del movimiento se remonta al pasado 5 de septiembre, cuando dos jóvenes fueron expulsadas de una piscina de Uppsala, al norte de Estocolmo, por bañarse sin la parte superior del bikini; dos meses después, ellas y otras amigas decidieron crear un blog (barabrost.blogg.se) para hacer pública su reclamación.

«Funcionamos como un punto de contacto para unir a gente de todo el país, informar de nuestras actividades e intercambiar ideas. Unas pocas nos encargamos de los aspectos administrativos, pero tenemos grupos locales que funcionan de forma autónoma», explicó a Efe Julia Hedberg, una de las fundadoras.

Sus peticiones se centran en exigir el derecho a bañarse en «topless» allí donde esté socialmente aceptado que los hombres lo hagan; que los senos no sean vistos como una parte del órgano sexual femenino, la eliminación de las reglas de «discriminación sexual» de las piscinas y que los políticos tomen parte en la cuestión.

Su lucha, argumentan, es un ejemplo perfecto de una situación en la que el cuerpo de las mujeres es tratado como objeto sexual en una situación asexual y en la que las mujeres tienen menos derechos que los hombres.

«Vivimos en una sociedad en la que se busca la igualdad de sexos, y éste es un claro paso en ese sentido», defiende Hedberg.

Tras su expulsión en Uppsala, las jóvenes presentaron una queja por discriminación sexual ante el Defensor del Pueblo para la Igualdad (JämO), quien reconoció que se trataba de un problema discriminatorio, pero rechazó seguir adelante con la denuncia apelando a las normas «existentes» en la sociedad y a la «decencia».

Su negativa le valió al «ombudsman» críticas de las activistas por haber «confundido» su trabajo: «luchar contra las normas discriminatorias, no afianzarlas y mantener la discriminación».

Desde su nacimiento, «Bara Bröst» ha efectuado una decena de acciones en piscinas de Estocolmo y otras localidades del país como Malmö y Lund: en la mayoría de los casos, las jóvenes fueron invitadas a abandonar el recinto.

«No queremos escandalizar, pero cuando se rompen las normas sociales, siempre se producen reacciones positivas y negativas», apunta Hedberg, señalando que aludir al riesgo de sufrir agresiones sexuales por ir en «topless» es culpar a las mujeres y tener prejuicios contra los hombres.

Pero no todo ha sido rechazo: aparte de las reacciones espontáneas de apoyo, este movimiento que se define como apolítico y laico ha logrado que tres piscinas en Sundsvall (al norte del país), Eskilstuna y Vingåker (en el área de Estocolmo) les permitan bañarse sin la parte de arriba, siempre que no haya quejas de otros bañistas, algo que aún no ha sucedido.

Y su reivindicación ha provocado un debate social canalizado a través de prensa, radio, televisión y foros de Internet, además de provocar acciones similares en otros países como Dinamarca, Noruega y hasta Canadá, cuenta Hedberg.

En sus apenas dos meses de existencia, «Bara Bröst» cuenta ya con un centenar de miembros activos, aunque su grupo de apoyo en la red social Facebook se eleva a 360.

Aunque el grupo proyecta seguir con las acciones «topless», planea otras actividades a corto plazo: una manifestación de protesta a finales de febrero en Malmö -tercera ciudad del país por número de habitantes- y una recogida de firmas en su blog para enviar cartas a los políticos suecos y reclamarles su intervención.


Son algunos biocombustibles ecológicos?

Y sigo con más cositas interesantes… por ejemplo el biocombustible, vosotros qué opináis, ya que es un tema que está de profunda actualidad. Aquí os dejo un artículo que he leído en El Mundo que nos habla de la contaminación que produce y del impacto medioambiental para su obtención y producción, pero sigue sin mencionarse el coste energético global para poder usarlo, ya que si en total para generar un litro de biocombustible se necesita más de un litro de gasolina, que me expliquen las ventajas.

Aunque cada vez son más las voces que cuestionan el valor medioambiental de los biocombustibles, el asunto está lejos de haberse cerrado. En primer lugar, porque hay diferencias muy marcadas entre ellos; pero también porque no existe un único criterio para juzgar su valor medioambiental.
Una reciente investigación realizada por dos profesores del Instituto Smithsoniano de la Investigaciones Tropicales, con sede en Panamá, trata de resolver estas cuestiones. Sus autores, John Scharlemann y William Laurance, han publicado los principales resultados de su investigación en la revista ‘Science’.
El estudio compara 26 biocombustibles con la gasolina, el gasoil y el gas natural, combustibles fósiles que se verían sustituidos por aquellos. Los criterios para determinar la calidad medioambiental de un biocombustible son dos. Por un lado, la cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero que emite su quema en comparación con los otros combustibles. Por otro lado, el impacto medioambiental causado por el cultivo que sirve para su obtención -incluida la destrucción de la vegetación preexistente-, así como el generado por la producción industrial del combustible.
Los resultados de la investigación no alientan la sustitución de los combustibles fósiles por estos nuevos productos. Aunque en 21 de los 26 casos las emisiones de gases de efecto invernadero son menores que las del gas natural y los derivados del petróleo, el impacto medioambiental suele ser mayor. Así sucede en 12 casos. En algunos casos, como los obtenidos de la patata y el centeno, el impacto ecológico es cinco veces mayor que el derivado de la extracción y explotación de los combustibles fósiles.
Pero lo peor es que precisamente los biocombustibles más usuales, como el biodiésel obtenido de la soja y el etanol del maíz, forman parte de ese grupo de elevado impacto medioambiental. Otros biocombustibles comunes, como el diésel del aceite de palma o, sobre todo, el etanol procedente de la remolacha o de la caña de azúcar, resultan bastante aceptables desde la perspectiva de las emisiones de gases de efecto invernadero; pero siguen teniendo un impacto medioambiental superior a los fósiles.
Los biocombustibles más ecológicos, tanto desde una como otra perspectiva, son los obtenidos de las basuras, del reciclaje de otros combustibles, y de la madera -metanol y etanol-; así como los combustibles ‘tradicionales’ como la madera o el estiércol.
Los autores creen que “es necesario considerar algo más que la energía y las emisiones de gases de efecto invernadero cuando evaluamos diferentes biocombustibles.” Y agregan que “los gobiernos deberían ser más selectivos sobre que cultivos apoyan con subsidios y recortes de impuestos”.